Beneplácito y adhesión al 50º aniversario de la creación de la Escuela Argentina de Mimo fundada y dirigida por el maestro Angel Elizondo (29/08/14)

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APROBADOProyecto de Declaración

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires expresa su beneplácito y adhesión ante el 50º aniversario de la Escuela Argentina de Mimo, fundada y dirigida por el maestro Ángel Elizondo. 

Fundamentos
Señora Presidenta:

La Escuela Argentina de Mimo, Expresión y Comunicación Corporal -hoy Escuela Argentina de Mimo- fue fundada allá por marzo del año 1964 por su actual director, Ángel Elizondo.

Entre 1957 y 1964 Elizondo viaja a Europa. Allí estudia mimo primero con el maestro Etienne Decroux, creador del mimo corporal, sobre cuyas enseñanzas Elizondo desarrolla su propia visión del mimo. A dicha experiencia se agrega la gran influencia del hijo de Etienne, Maximilien Decroux, con quien Elizondo estudia y trabaja en su compañía, y luego el aprendizaje adquirido del maestro Jacques Lecoq en su escuela de París. Con esta intensa experiencia, Elizondo regresa a Buenos Aires. La Escuela Argentina se crea dando un nuevo enfoque a estos aprendizajes, reelaborándolos, dándoles un matiz más propio, más nuestro del ser latinoamericano.

Con el crecimiento de la Escuela y como parte de ella se crea la Compañía Argentina de Mimo de Ángel Elizondo, que en la década del ’70 cambia su nombre a Compañía Argentina de Mimo. Desde entonces a la actualidad, la Compañía presentó espectáculos de reconocimiento internacional y también con amplia permanencia en la cartelera porteña, entre ellos “Los diarios”, “Boxxx”, “Ka-kuy”, “Periberta”, “Pi = 3,14”, “El intranauta”, “Argentina para armar”, “Señores pasajeros”, “Apocalipsis según otros”, “De palos a monos”, “La clase de Kant”, “En-igma” y “Vestirse desvestirse”.

Entre 1978 y 1981, a pesar de la prohibición impuesta a los espectáculos “Ka-kuy”, “Periberta” y “Apocalipsis según otros”, la Compañía Argentina de Mimo continúa su labor creativa así como la representación de dichas obras, por consecuencia, en clandestinidad.

Ángel Elizondo, a través de la Escuela Argentina de Mimo, Expresión y Comunicación Corporal, ha sido maestro de maestros. A lo largo de sus 50 años de actividad ininterrumpida, por la Escuela han pasado destacados artistas y profesores que aun habiéndose dedicado a otras disciplinas artísticas como teatro, clown y circo reconocen la enorme importancia de la Escuela Argentina de Mimo, Expresión y Comunicación Corporal en su formación en el terreno del cuerpo, el teatro y el arte.

La Escuela    

La Escuela realiza diferentes cursos durante el año: un primer curso anual (de mayo a noviembre), que consta de un ciclo básico y otro complementario; cursos cortos (en julio, setiembre y octubre); seminarios sobre temas específicos (de abril a noviembre), y clases individuales o a pequeños grupos (durante todo el año).

En cuanto al curso anual, su ciclo básico se divide en cinco materias: Objetos y Evocaciones, Mimetismo, Sentimientos y Sensaciones, Utilización del Espacio y Reglas de Base de la Representación Mímica y Destreza Corporal. Todas esas materias son fundamentalmente prácticas. Se pueden cursar una, dos o tres veces por semana, en un sistema horizontal que permite que cada uno adopte el tiempo que crea o sienta necesario según sus circunstancias. Todos los alumnos son nuevos en la materia que toman y por más que hagan o hayan hecho otras no se encuentran adelantados frente a esa materia. Por lo tanto, los grupos no están divididos en años ni en niveles. Las materias no se continúan, sino que se complementan.

Como lo dice la propia Escuela: “El aprendizaje fundamental en el ciclo básico es el de la expresión y comunicación corporal, canalizando éstas hacia el mimo. Por lo tanto los elementos que se dan no son especializados, de manera que el alumno que viene con otros fines que el de ser mimo pueda cumplir con sus expectativas. Enseñamos esto con el mismo criterio que se aprende castellano, por ejemplo. No para hacer literatos, ni actores, ni conversadores, etc., sino para que cada uno lo utilice como crea y sienta más necesario a su personalidad y sus fines. En el grupo aceptamos actores, mimos, médicos, maestros de escuela, etc. Creemos que esta mezcla es positiva pues nos pone en contacto con fines diferentes, que si sabemos verlos y considerarlos, y no creer que nuestro fin es el único y el mejor, puede enriquecer muchísimo a cada uno de los participantes.”

Los grupos de trabajo son de 15 a 25 personas, según el tamaño del estudio donde se desarrollan las clases y los condicionamientos de la materia. La forma de enseñanza está pensada para grupos medianamente grandes. La edad mínima es de 15 años y la máxima de 50. Estos topes se deben a condicionamientos físicos, pero se consideran excepciones. Para el ciclo básico no se requiere experiencia previa.

En cuanto al ciclo complementario, se divide en cuatro materias: Diálogo Corporal, Máscara, Técnicas de Realización y Coro Corporal. Este ciclo está dirigido a las personas que busquen profundizar en el terreno de la acción corporal o que deseen dedicarse al mimo en sus distintas posibilidades. Es por lo tanto especializado. Como requisito, se exige al menos una materia del ciclo básico totalmente cumplida.

Además del propio Elizondo, son docentes Nuria Schneller, Javier León, Nadina Batllosera y Lucas Maiz. La Escuela funciona en la Avenida Corrientes 1670, piso 11, estudio “i”. Su página electrónica es www.escuelaargentinademimo.com

Quién es Ángel Elizondo 

Nació en El Pucará, Rosario de Lerma, provincia de Salta, hijo de Alberto Elizondo y de Antonia Teresa Quiroga. Casado con Isabel Larguía en 1958, tuvo su primer hijo Sebastián, y luego se casó con María Julia Harriet en 1972 y tuvo a su hija Julia Elena. Pasó su primera infancia a caballo en la finca de su abuela Silveria Gutiérrez, luego en los pueblos de Rosario de Lerma y Joaquín V. González, lugar al que fue destinado su padre, tal vez en cumplimiento de otro de sus legados culturales: ser ferroviario, por amor y por tradición; y sobre todo en Campo Quijano, donde Elizondo actúa y dirige teatro en forma espontánea, vocacional e independiente. Allí fue arquero del club de fútbol Unión Huaytiquina y fundó -pese a su baja estatura- un club de básquet, deporte hasta entonces inexistente allí: el Sportivo Social Quijano. A los 17 años integró el seleccionado mayor de la Liga de Fútbol del Valle de Lerma.

Luego Ángel Elizondo se acercó y formó parte del grupo popularmente llamado “Los locos Dávalos”, hijos del gran poeta salteño Juan Carlos. En dicho grupo conoció y trabó amistad con los pintores Ramiro Dávalos y Roberto Ciro Bustos, el poeta Raúl Araoz Anzoátegui, el poeta Ervar Gallo Mendoza, el “Cuchi” Leguizamón, integrantes de Los Chalchaleros y Los Fronterizos, el periodista César Perdiguero, Barbarán Alvarado, el poeta Manuel Castilla, el “Pajita” García Bes, el poeta Jacobo Regen, el “Gordo” Flores, y por supuesto Jaime, Arturo y “Chiquilín” Dávalos.

Posteriormente Elizondo se radicó en la selva salteña, en Colonia Santa Rosa, donde se desempeñó como maestro de escuela por la habilitación que se otorgaba a los interesados no docentes para zonas limítrofes, desoladas o peligrosas, y también gracias a la intermediación del poeta don Juan Carlos Dávalos.

En 1954 viaja a Buenos Aires con el objetivo de estudiar el arte del teatro. A poco de su llegada tiene la fortuna de formar parte del Teatro de la Luna, donde comienza a aprender el oficio en forma práctica. Interviene como actor en:

  • “El herrero y el diablo”, de Juan Carlos Gené, con dirección de Roberto Durán y José María Gutiérrez en el Teatro de la Luna.
  • “Tango”, de Rodolfo Kusch, con dirección de Carlos Gandolfo y E. López Pertierra en el Teatro de la Máscara.
  • “Margarita”, de Madeleine Badulée, con dirección de Roberto Durán, en distintos sitios de la Ciudad de Buenos Aires.
  • “Señores y señoras del tiempo de antes”, de Juan Carlos Gené y Eduardo Fasulo, con dirección de Gené, en distintos teatros de la Capital.

En 1957 Elizondo viaja a París, donde estudia mimo, pantomima y expresión corporal con Etienne Decroux y Jacques Lecoq. Actúa durante tres años en la Compañía de Maximilien Decroux, participando en 1959 en el Festival de la Vanguardia que tiene lugar en Paris. Dirige los “Ballets Populares de América Latina”, en gira por ciudades de Francia, Finlandia, Líbano, etc. Realiza la coreografía de “La Grande Machine”, de Jean Jacques Azlanian en el Thèâtre de Plaisances y la mimografía de “Ping Pong Players”, de Saroyan, en el Centro USA, ambos en París. Interviene en un espectáculo sobre “Poeta en Nueva York”, de García Lorca, con dirección de Sara Pardo, que obtiene el premio fuera de concurso con felicitaciones del jurado en la Universidad del Teatro de las Naciones (París, 1962). Integra la delegación argentina a la Bienal de París (1963). Realiza un espectáculo en el Théâtre de l’Etoile, cuyo primer contrato de dos meses fue prolongado dos veces en función de su favorable repercusión.

En 1964 Elizondo regresa a la Argentina y se instala en Buenos Aires, donde funda la Escuela Argentina de Mimo, Pantomima y Expresión Corporal, primera en su género en el país. Realiza trabajos de experimentación en los Hospitales Neuropsiquiátricos Borda y Moyano con el Dr. Jaime Rojas Bermúdez. Es invitado a numerosos encuentros y congresos de psicodrama, psicoterapia, psicología y psiquiatría. Da cursos en la Asociación Argentina de Psicodrama y Psicoterapia de Grupo (Buenos Aires y La Plata), la Escuela Nacional de Arte Dramático, la Escuela de Teatro de Bahía Blanca, la Escuela Superior de Danzas de La Plata, la Escuela Nacional de Teatro de Perú y otras. En 1973 es socio fundador de la Asociación Argentina de Mimo. Participa en “Tango Comunicando”, espectáculo creado y dirigido por Edmund Valladares, junto a Astor Piazzola, Lucio Demare, Ciriaco Ortiz y otros.

Elizondo, junto a Alberto Sava y Carlos Palacios, dirige el 2° Congreso y Festival Latinoamericano de Mimo, que tuvo lugar en el Teatro Municipal General San Martín en 1974. En 1982 realiza una gira por Alemania y participa en diferentes festivales internacionales. Fue nominado varias veces y en 1983 estuvo en la terna final para el Premio Molière, máxima distinción teatral que se otorgaba en aquella época en Argentina. En 1985 formó el Grupo Mimo 21, que presentó “HAMBRRRE” en el Teatro Catalinas. Bajo la dirección de Ángel Elizondo, desde 1965, la Compañía Argentina de Mimo realizó 25 espectáculos diferentes completos, además de otras actividades, colaboraciones y pequeñas obras.

Entre otros premios, Elizondo ha recibido el premio a la trayectoria del Instituto Nacional de Teatro (2003), el Premio Podestá de la Asociación Argentina de Actores a la Trayectoria Honorable (en el Congreso de la Nación, 2004), y el Premio a la Trayectoria – Teatro del Mundo, de la Universidad de Buenos Aires (2005).

Por todo lo expuesto, solicitamos la aprobación del presente proyecto.

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