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Ante la pandemia: vacunas para todos

Necesitamos multiplicar la vacunación. Para eso hay que liberar las patentes, incautar las vacunas que están en Garín, provincia de Buenos Aires, expropiar los laboratorios y proceder a un programa de producción pública masiva.

Hace falta discutir un sistema único de salud, universal, estatal y gratuito, bajo control de los trabajadores de la salud y la población. Hay que reforzar los equipos de salud y pasar a planta permanente a todo trabajador contratado, convocar a todo el personal que hoy está por fuera del sistema de salud. Hay que aumentar los sueldos del personal de salud para evitar el pluriempleo y reconocerlos como profesionales.

Multiplicar los testeos comunitarios para localizar los contagios en forma certera y científica.

Hay que volver a la Fase 1 en forma temporaria y con aumento salarial y ayuda social. Cerrar actividades y restringir drásticamente la circulación en medios de transporte y escuelas. Hay que otorgar un subsidio o IFE universal de $ 40 mil para todos los que no tienen sueldo fijo.

No al pago de la deuda externa

Pagar o “renegociar” es seguir ajustando. El gobierno de Fernández dice que la deuda contraída por Macri es una estafa y hasta lo querelló. Sin embargo, sigue pagando dólar a dólar mientras busca por el mundo apoyo a la renegociación, pero sobre la base de reconocer todo ese fraude.

El acuerdo con el FMI nos impide todo proyecto de desarrollo económico independiente. Hay que cortar ese curro y volcar esa millonada a reactivar la producción nacional. Auditoría, moratoria o lo que sea, pero dejar de pagar. Y para evitar la fuga de capitales, nacionalizar la banca y el comercio exterior. Ruptura con el FMI y sus condicionamientos.

Trabajo y salarios dignos: que la crisis la paguen los capitalistas

Las patronales en complicidad con el gobierno y la burocracia sindical, con la excusa de la pandemia, recortan salarios, despiden trabajadores o los obligan a firmar retiros voluntarios.

Para garantizar empleo para todos, hay que reducir la jornada laboral a 6 horas con un salario mínimo de $ 60.000. Abajo los contratos-basura: trabajo en blanco y pase a planta. Y toda empresa que cierre o despida, nacionalizarla bajo control obrero para defender la fuente de trabajo. Ante la inflación, hay que anular el IVA a la canasta familiar e indexar los salarios, jubilaciones y planes sociales. Impuestos crecientes a las corporaciones, bancos y grandes fortunas de manera permanente y no un “aporte solidario” magro y encima por única vez.

Democracia sindical para desbordar a las burocracias

La burocracia sindical lleva años de privilegios, agachadas, traiciones y pactos con las patronales y los gobiernos. Hoy tanto la CGT como las CTA están alineadas al proyecto oficial del Frente de Todos. Proponemos un nuevo modelo sindical, con asambleas y plena democracia para que decidan las bases, independiente de patrones y gobierno, y para luchar por los derechos laborales. Por nuevos delegados y comisiones internas, por la coordinación de las luchas para que triunfen, por el paro general por aumento salarial y contra el ajuste, dos mandatos para los dirigentes y que vuelvan a laburar, proporcionalidad en las comisiones directivas para todas las listas y proporción de género acorde a las bases afiliadas.

Junto a los reclamos económicos, reclamamos vacunación urgente a todos los sectores esenciales y protocolos sanitarios de cuidado laboral, con elaboración y control por los trabajadores del respectivo sector.

Los servicios públicos son derechos, no negocios

La única solución para garantizar servicios públicos eficientes, seguros y económicos es anular de una buena vez todas las privatizaciones que se mantienen desde el menemismo hasta hoy y reestatizar esas empresas bajo el control social de sus trabajadores y usuarios. Basta de tarifazos. Los ingresos por tarifas se deben reinvertir, para ampliar la infraestructura y mejorar la calidad del servicio.

Defensa de la salud y la educación públicas, con aumento sustancial del presupuesto para garantizar salarios dignos, infraestructura e insumos acorde las necesidades.

Democracia real, contra los privilegios políticos y la corrupción

La mayoría de los políticos del sistema son serviles a los negocios de los bancos, las corporaciones y sus privilegios de casta. Para terminar con eso hace falta otra democracia, real, sin privilegios ni corrupción. Que todo funcionario político gane igual que una directora de escuela, tenga mandato revocable si incumple, y esté obligado por ley a educar a sus hijos en la escuela pública y a atenderse en el hospital público. Lo mismo para los jueces y fiscales, que además desde la Corte Suprema hasta el último juzgado deberían ser elegidos por voto popular.

No a la represión policial a las protestas sociales, no al gatillo fácil, libertad a las y los presos políticos, disolución de la actual policía y desmantelamiento del aparato represivo del Estado. 

Por otro modelo productivo, sin contaminación ni saqueo

En lo que lleva de gobierno, Fernández profundizó la megaminería, el fracking y la sojización, incluso contra la voluntad del pueblo, y rebajando las retenciones a esas empresas. Todo para conseguir dólares para seguir pagando la deuda.

Proponemos prohibir la megaminería, el fracking y el modelo de sojización contaminante. Hay que ir a una reconversión productiva y laboral para garantizar pleno empleo y soluciones a las necesidades sociales. Basta de modelo energético en base a hidrocarburos: desarrollo de energías limpias y renovables. Producir comida saludable, accesible y suficiente, con reforma agraria y planificación agroecológica.

Gracias a la lucha del movimiento de mujeres y las organizaciones feministas se consiguió el derecho al aborto, aunque con algunas objeciones. Respeto a la ILE en todo el país. Basta de femicidios, travesticidios y crímenes de odio. Ante la inacción del nuevo Ministerio de Mujeres, presupuesto real ya para aplicar la ley antiviolencia de género. Aplicación y actualización de la ESI. Aprobación de la ley integral trans. Separación de la Iglesia Católica y el Estado, con anulación de todos los subsidios públicos a la educación religiosa y privada.

El capitalismo no va más: es tiempo de socialismo

El sistema capitalista destruye todo. La pandemia agravó la crisis económico-social que venía desde antes. Por eso, pese a la pandemia, en todo el mundo los pueblos se rebelan. Hay que reorganizar el país, el continente y el mundo sobre nuevas bases, con gobiernos de los trabajadores y el pueblo, hacia otro modelo: el socialismo, con democracia real.

Si el capitalismo no tiene fronteras, nuestras luchas tampoco. Contra el FMI, un frente de países deudores. Contra las reformas laboral, previsional y fiscal, unidad de las luchas. Contra el fundamentalismo político-religioso, la ola feminista y disidente. Contra el saqueo y la extracción, unidad de las comunidades y los pueblos. Contra las derechas fascistas o el falso progresismo del “no se puede”, un proyecto de izquierda, revolucionario e internacionalista como el que construimos con el MST en el FIT Unidad y la Liga Internacional Socialista.


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