“Hagamos algo grande, nuevo, de izquierda y socialista”

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Hace un año se discutían en el país las causas de la derrota del kirchnerismo, y también de la derrota de proyectos de centroizquierda que habían triunfado hacía 10 ó 12 años en varios países de Latinoamérica, como el PT en Brasil o la crisis en Venezuela. Y se discutía si esto era una derrota de los trabajadores y el pueblo. Nosotros tuvimos un balance distinto: lo que fue derrotado fue un proyecto que tenía una posibilidad enorme de cambiar de raíz las cosas. Estuvo planteado, porque hubo un giro de toda Latinoamérica hacia posiciones que hasta muy poquito antes solo levantaba la izquierda. Hubo una posibilidad real de romper con el imperialismo e incluso de avanzar en medidas anticapitalistas. Sin embargo, no se hizo nada de eso. Se desaprovechó una oportunidad.

Entraron al país y a Latinoamérica miles y miles de millones de dólares. En la Argentina se compara la cantidad de dinero que entró en los últimos 10 años con la que había entrado allá en la Segunda Guerra Mundial porque éramos productores de carne, en la guerra nos transformamos en proveedores y las arcas del Estado estaban llenas de oro. Se lo compara con esa época. Sin embargo, eso no permitió que se terminara con el hambre y la miseria, que se avanzara con un plan de industrialización del país, para que realmente haya trabajo. ¡Pero trabajo genuino, no sólo planes para paliar la coyuntura! Nada de eso se hizo. Por eso sacamos la conclusión de que era la derrota de un proyecto que se quedó a mitad de camino. Tuvo un discurso que cautivó a sectores de la juventud y de trabajadores, que tuvieron mucha expectativa, pero lamentablemente se quedó a mitad de camino. Y como todo lo que no avanza retrocede, se le terminó abriendo el camino a los Macri, a la derecha en Brasil, se le está abriendo el camino a la derecha en Venezuela

No lograron todo lo que querían

Hace un año nos decían que se venía la noche, porque al venir la derecha iba a avanzar e iba a quedar el tendal. Hoy hay que hacer el balance. ¿Pudieron lograr todo lo que querían los Macri y los grandes grupos económicos? Es evidente que si vemos como estamos, estamos un poco peor: hay más desocupación, aumentaron las cifras del hambre, de miseria. Ahora bien: no lograron todo lo que querían. Y no lo lograron, porque el pueblo argentino, muchas veces con la mano atada por el rol traidor de las direcciones, enfrentó como pudo todos y cada uno de los planes. Arrancaron el año queriendo que los trabajadores aceptaran una pauta del 20% de aumento salarial. Sin embargo, primero los bancarios y luego infinidad de luchas lograron aumentos muy superiores a eso. Intentaron llevar las tarifas a cifras prácticamente impagables. Sin embargo, hubo una rebelión que también los obligó a quedarse a mitad de camino.

Hoy terminan el año mal. La derecha “todopoderosa” que nos vendían, termina el año muy pero muy mal. Pero no solo acá: en Brasil, el presidente que subió al poder a través de un mecanismo totalmente antidemocrático, Temer, hoy en día tiene 8% de intención de voto y hay un proceso de movilización que plantea que no se sabe realmente si va a poder llegar a terminar su mandato. En la Argentina Macri termina mal. En todos lados nos encontramos con gente que nos dice “me arrepiento de haber votado a este tipo”, “lo voté porque creía que iba a ser un poquito mejor a lo que teníamos, pero ahora me doy cuenta que no sólo no estoy mejor sino que estoy peor”. Han caído en las encuestas.

El rol vendido de los dirigentes

Si Macri no está peor no es por mérito propio, si no por el rol vendido de los dirigentes que están al frente de las organizaciones de masas: En primer lugar, el rol traidor de la burocracia de la CGT, que arrancó el año traicionando la lucha contra los despidos. Decían que iban “a parar el país” si Macri vetaba la ley antidespidos que se había votado en el Congreso. Macri la vetó y todavía estamos esperando el paro general. No hizo nada para frenar el tarifazo, sino que fue la gente sin dirección que empezó a coordinar, salió a las calles y logró que el gobierno tuviera que retroceder. Y a fin de año traicionó la lucha de los trabajadores que en todos lados pedían un paro general para torcerle el brazo a la política salarial del gobierno, para reabrir las paritarias, para no perder entre un 15% y un 20% del poder adquisitivo. Y traicionaron por un bono miserable, que todavía no se sabe bien quién lo va a cobrar ni de cuánto va a ser.

Si no fuera por esta dirigencia sindical, Macri, estaría contra las cuerdas porque es un gobierno estructuralmente débil. No tiene corrientes de apoyo en los barrios. No tiene corrientes organizadas entre los trabajadores que defienden su política. Depende del apoyo que le dan los traidores que tenemos al frente de las organizaciones sociales. Y si no fuera por el apoyo que le ha dado el PJ en sus distintas variantes, no podría haber sacado ni una sola ley. Sin embargo, arrancó haciendo pasar el acuerdo con los buitres, nos han endeudado como en las peores épocas del país, y todos sabemos que después van a querer planes de ajustes para pagar esas deudas, como ya nos ha pasado. Si no fuera por esos dirigentes como Massa, como el PJ, como el propio kirchnerismo con sus Pichetto, si no fuera por ellos no podría haber avanzado con un presupuesto que es un plan del gobierno macrista que nos plantea que el año que viene va a haber un aumento máximo del 18% del salario, cuando hasta el más forro del gobierno sabe que la inflación va a ser dos o tres veces más esa cifra. Si no fuera por los acuerdos de toda esa dirigencia política podrida no podrían haber votado prácticamente nada.

El salario no es ganancia

Fíjense lo que pasó con Ganancias. El macrismo presentó un proyecto que era tan malo, que obligó a que en una noche toda la oposición dijera: “No; nos hundimos si votamos eso. Ya te votamos todo, pero esto no te lo podemos votar”. Porque no solo no baja el impuesto al salario -que es un impuesto completamente obsceno, porque el salario no es ganancia, ganancia es lo que tienen los empresarios-, sino que plantearon un proyecto para que más gente pague el impuesto. Querían elevar de 1,7 millones de trabajadores a 2,5 millones la cantidad que tendría que pagar el impuesto. Tan brutal fue, que obligó a que la oposición se juntara y votara otro proyecto.

Pero son tan forros, que al otro día que votaron una ley en Diputados ya empezaron a negociar para que esa misma ley no llegara al Senado. Y ahora están discutiendo con el gobierno y la CGT cómo volver atrás de una ley, que no era la ley que impedía que nos sacaran la guita a los trabajadores, sino que planteaba que sólo se la iban a sacar a los que ganaban un poquito más de la media. Son tan, tan entregadores, que ahora están negociando de nuevo para volver para atrás. En esa noche febril a alguno se le ocurrió decir: “Bueno, saquemos la guita poniéndole de nuevo un impuesto a las mineras, pongámosle un impuesto al juego y a la renta financiera”. Pero hoy ya están todos discutiendo: “Bueno, fue un error. No le saquemos a la megaminería. Está bien; gravar la renta financiera puede hacer que no vengan inversiones”. Van a terminar juntos con el gobierno ratificando nuevamente que los únicos que pagan impuestos en este país son los trabajadores y los sectores populares. Van a recular con lo que votaron en esa noche febril. Van a volver a insistir en ese impuesto que, junto con el IVA, se lleva el grueso de la recaudación que después va a escuelas y hospitales, mientras que los grandes grupos económicos cada vez pagan menos.

Las “inversiones”; la Iglesia

Tenemos un país en donde se intenta decirnos que, para que vengan los famosos inversores, prácticamente hay que dejarles que hagan lo que quieran: que no paguen impuestos, que se puedan llevar toda la guita para afuera, que tengan la posibilidad de venir con cualquier chuchería y acá no a haber impuestos y, por lo tanto, van a poder venir acá y competir con la alicaída industria nacional. Y nos dicen que gracias a eso se va a cuidar el empleo y van a venir las inversiones. Es lo mismo que nos decían en la época de Menem. ¿Cómo terminó la época de Menem? Terminó con millones de desempleados. ¿Terminó con más inversiones? ¡No; terminó con más saqueo! Porque las corporaciones no vienen a nuestros países a invertir y a dejar sus riquezas para que nosotros vivamos mejor: vienen a sacarnos lo poco que tenemos para llevárselo afuera para vivir ellos mejor mientras los pueblos que les permiten venir a saquearlos terminan siempre sumidos en la pobreza.

Macri ha podido hacer todo esto porque también tuvo la bendición del Papa y de la Iglesia. Y nosotros somos un sector que defiende la libertad religiosa y la seguiremos defendiendo. Pero al mismo tiempo somos un sector que no le tiembla el pulso, aun a costa de perder algún voto, para denunciar a los sectores que trabajan para que los de arriba vivan cada vez mejor y los de abajo cada vez peor. Y Macri hoy no está peor porque la Iglesia le ha dado una mano fenomenal. No solo ha actuado para que la CGT no haga un paro general. No solo ha actuado para que el PJ y toda la dirigencia sindical tradicional le voten todo lo que quiera Macri. ¡Hasta ha actuado para que algunas organizaciones sociales que venían en la calle peleando firmen una tregua por tres años, no sobre la base de que va a cambiar la política económica de Macri sino por unas migajas, y no para todos los desocupados y sectores sociales que lo necesitan sino para un pequeño sector que está agrupado con estas organizaciones sociales!

Tenemos que estar contentos

Termina el año y nosotros queremos discutir con claridad cuál es la perspectiva que se abre para el año que viene. Hay muchos compañeros que dicen: “Bueno, estamos un poco peor económicamente, puede ser que estemos peor el año que viene con esta gente”. Eso es una parte de la realidad. Pero los que queremos cambiar la sociedad también nos fijamos en cómo estamos nosotros y quú posibilidades se nos abren. Y si vemos pocas posibilidades nos ponemos tristes, porque se dificulta construir la herramienta que queremos para cambiar las cosas. Pero nos ponemos contentos cuando vemos más posibilidades de construir algo nuevo. Y nosotros creemos que tenemos que estar contentos porque cada día se abren más oportunidades.

El kirchnerismo hizo doble discurso. Pero hoy ese doble discurso ya no convence a casi nadie. Ojo; el doble discurso impidió que un sector importante de luchadores que en el 2001 giró a la izquierda y que miraba con atención a organizaciones como la nuestra, el kirchnerismo logró ser una barrera para que muchos compañeros, en vez de venir a la izquierda, se quedaran atrapados en ese doble discurso. El kirchnerismo dividió organizaciones, de derechos humanos, sociales, dividió a la izquierda. Debilitó las herramientas para enfrentar al sistema. El hecho de que se haya caído y que cada vez esté peor abre más posibilidades para que esa gente que estaba entrampada en una falsa opción siga avanzando hacia la izquierda. Y el hecho de que Macri haya obligado a que todas las direcciones políticas y sindicales a girar a la derecha para bancarle la gobernabilidad, crea más bronca por abajo. El hecho de que la CGT traicione nos jode hoy, pero abre más perspectivas para mañana. Porque abajo, en la base del movimiento obrero, cada vez hay más bronca y más activistas que rompen con esa burocracia podrida y empiezan a organizar alternativas antiburocráticas y a mirar a la izquierda. Por eso nosotros tenemos que ver muy bien la dinámica de la situación.

Cada vez más oportunidades

La crisis del kirchnerismo, el giro a la derecha de todas las direcciones, el revulsivo social que es Macri, están planteando oportunidades extraordinarias, y van a ser cada vez más. Se está descongelando nuevamente un proceso de cambio que se inició hace 15 años. Está volviendo y vamos a volver a escuchar dentro de poco en las calles “que se vayan todos”. Vamos a volver a escuchar dentro de poco “sin peronistas y sin radicales vamo’a vivir mejor”. Y seguramente el ingenio popular buscará la forma de incorporar a Cambiemos, a Macri y a todos los que de alguna manera colaboran con que las cosas estén como están. Se va a volver a escuchar en los sindicatos la voz del clasismo, como ya se está escuchando. Porque que se haya ganado el Neumático, que la semana que pasó los compañeros del Ministerio de Cultura hayan ganado la junta interna y tengamos acá un compañero representante de los nuevos dirigentes que están surgiendo. El hecho de que en el INTI nuestra compañera Flor sea una nueva delegada. Este proceso recorre todo el movimiento obrero. Por eso tenemos que ser muy optimistas sobre las posibilidades que se abren.

En la juventud hay una oportunidad extraordinaria de organizar a cientos de jóvenes detrás de una perspectiva socialista y revolucionaria, porque está surgiendo una nueva vanguardia radicalizada, que recorre transversalmente todo. Porque los nuevos activistas sindicales son también parte de una nueva camada joven, pero también está en las universidades, en los colegios, en los barrios. Hay una oportunidad extraordinaria de organizar cientos y cientos de jóvenes para que colaboren con una perspectiva revolucionaria.

Se está moviendo todo en la sociedad y una de las mayores expresiones de eso es el cambio cualitativo que se está dando en la conciencia de las mujeres del país, que frente a la traición de la burocracia que boicoteó el paro crearon un paro de mujeres que no solo fue un ejemplo contra la sociedad patriarcal, sino también contra la burocracia sindical y la dirigencia política que no se animó a hacer lo que el movimiento de mujeres está empezando a hacer. Hay una oportunidad enorme de construir una corriente de mujeres revolucionarias. No solo de enfrentar en la calle las medidas que se están implementando por parte del gobierno, sino de construir, de organizar.

Hay unas oportunidades enormes de hacer crecer el Movimiento Teresa Vive, enormes porque cada vez hay más gente que frente al hambre y la miseria no se queda en la casa: nos viene a buscar, porque quiere salir a pelear, a enfrentar todo esto. Fíjense que quisieron frenar la lucha de los movimientos de desocupados con el acuerdo vergonzante que firmaron y lo único que lograron fue que todos los días haya piquetes, cortes de calle y que no haya paz para ninguno.

En la perspectiva, condiciones para un nuevo Argentinazo

Se están volviendo a crear condiciones para que en un período de tiempo podamos ir nuevamente a una explosión social como fue el 2001 ¿Qué pasa si Macri, a este ritmo acelerado de desgaste, pierde las elecciones el año que viene? ¿Cómo hace para gobernar dos años más un gobierno, que es ya estructuralmente débil, habiendo perdido las elecciones? En este país nunca un gobierno que perdió las elecciones de medio tiempo llegó a terminar el mandato. No lo pudo terminar Alfonsín. No lo pudo terminar De la Rúa. ¿Lo va a terminar Macri? Nosotros creemos que hay que estar preparados en la perspectiva a que vuelvan a darse condiciones para un nuevo Argentinazo.

Ahora bien: aprovechemos este momento, antes de que vengan esos acontecimientos, para construir una alternativa. Porque el Argentinazo, que fue extraordinario, tuvo una debilidad. Y la debilidad fue subjetiva, no teníamos una herramienta para capitalizar ese momento. Caían como moscas los representantes de la burguesía, los gobiernos que intentaban poner. Hasta obligamos en una noche febril -como esta donde intentaron sacarle las retenciones a las megamineras- y logramos que no se pague la deuda externa. Pero lo que no logramos fue poner un gobierno nuestro. Y como no lo logramos, el poder se reconstituyó y sufrimos años y años de entrega y explotación. Trabajemos para que no nos pase lo mismo. Y hay condiciones extraordinarias, nos van a querer hacer creer que está la cosa cada vez más dura, más difícil. Algunos porque quieren que saquemos la conclusión de que lo que hay que hacer es volver para atrás y volver a votarlos a ellos.

Nosotros creemos que los pueblos no tropiezan dos veces con la misma piedra, creemos que el kirchnerismo como proyecto está liquidado. Hay que ir a ganar a cada uno de los compañeros honestos que creyeron en ese proyecto y explicarles que la única salida para que no vuelva la derecha, para que no vuelvan los Macri, no es volver para atrás, sino venir con la izquierda que es la única que tiene un programa real de salida a los problemas estructurales del país.

Izquierda al Frente

Estamos contentos porque terminamos el año habiendo logrado romper un aislamiento importante que tuvimos en este último tiempo. Hubiéramos querido que desde hace mucho la gente del FIT, en vez de cerrarse en un sectarismo miope, se hubiera abierto a trabajar por una amplia confluencia. ¿Saben lo que se perdió por no hacer eso? La posibilidad de que la izquierda fuera un actor fundamental en el país. Se perdió la oportunidad de que no fuera solamente PJ o Cambiemos, sino que la opción fuera PJ, Cambiemos o la izquierda. Ahora estamos contentos, porque son cada vez más los sectores de la izquierda que se dan cuenta de que el sectarismo no va ni a la esquina. Y por eso, por una corriente objetiva que va a tender a crecer cada vez más, hemos logrado hacer un frente con los compañeros del MAS, que nos pone muy orgullosos y muy contentos, porque tenemos una herramienta mucho más fuerte para aprovechar la oportunidad que está planteada. Y lo decimos con claridad: tenemos una herramienta fuerte para dejar atrás el sectarismo de algunos, para superarlo, para poder hacer algo grande, algo amplio. Esta Izquierda al Frente no va a ser como el FIT; no se va a encerrar en sí misma: este frente surge para enfrentar una política sectaria y para llamar a otras fuerzas de izquierda a que se sumen. Y sobre todo, para que vayamos a cada barrio, universidad y lugar de trabajo, a plantearles a los compañeros que es un frente abierto para que todos puedan venir y colaborar en la construcción de una herramienta alternativa.

Nos encantaría que muchos compañeros que vienen dando peleas contra la política ambiental, contra los enormes problemas que tienen las mujeres, contra el negocio inmobiliario en la Ciudad y por recuperar espacios, nos encantaría que fueran parte de esto. Porque si a partir de este frente logramos nuclear y agrupar cada vez más sectores, vamos a estar fuertes para dar la pelea que es esencial, que es superior a la sindical, a la universitaria y a todas: la pelea por construir una herramienta que le pelee de igual a igual a estos hijos de su buena madre, que están en crisis y reúnen cada vez menos gente pero que muchas veces terminan gobernando no por mérito propio, sino por las debilidades del campo popular que no puede construir una alternativa. Estamos contentos porque este frente nos ayuda a dar esa pelea en mejores condiciones.

Nuestra pelea es contra el sistema capitalista

El año que viene es un año de infinidad de aniversarios. En enero se cumplen 30 años del fallecimiento del compañero que fundó nuestra corriente: Nahuel Moreno. Se cumplen también 50 años del asesinato de un héroe de la revolución permanente: el Che Guevara. Se cumplen 100 años de la gloriosa Revolución de Octubre que encabezaron Lenin y Trotsky. Se cumplen 150 años de la creación magistral de dos jóvenes, Carlos Marx y Federico Engels: El Capital, una obra crucial para entender la mecánica del sistema capitalista y que fue la base para que el movimiento socialista empezara a dar sus primeros pasos conscientes. Todos los aniversarios tienen un denominador común: nos recuerdan que nuestra pelea es por cambiar el sistema capitalista.

Se demuestra una y mil veces que los que quieren reformar esto, que está podrido, lo único que logran es reformarse a sí mismos, abandonar la pelea y fortalecer a nuestros enemigos de clase. Por eso la centroizquierda está liquidada como proyecto y cada vez en el mundo hay más polarización social entre derecha e izquierda. Hay proyectos que incluso hablando de socialismo dicen que no están dadas las condiciones para romper con el capitalismo, con el imperialismo y por lo tanto hay que adaptarse. Muchos que nos dicen “ustedes se quedaron en el pasado” cada dos o tres años se derrumban y desaparecen. Falleció Fidel Castro y se reactivó un debate sobre la Revolución Cubana. Nosotros somos muy críticos del rumbo que ha ido tomando la dirección del PC cubano, incluso porque le está abriendo la puerta nuevamente al capitalismo. Pero nos interesa especialmente un tema. ¿Qué fue lo que hizo que esa pequeña isla, prácticamente sin nada más que uno o dos cultivos, pudiera tener la mejor educación de toda América, la mejor salud, terminar con el hambre? ¿Qué fue lo que lo logró? No fueron reformas al sistema imperante. Fue la decisión de sacar a patadas a las corporaciones. Fue la decisión de expropiar los recursos fundamentales. ¡Fue la decisión de iniciar el camino al socialismo lo que permitió que esa pequeña isla terminara con lo que nosotros en nuestro país no solo no hemos terminado, sino que estamos cada vez peor!

La única salida es el socialismo

El mejor homenaje que podemos hacer a todos los compañeros que nombré, a todas las fechas, es seguir trabajando para la única salida que tiene la humanidad antes que el capitalismo nos lleve a la barbarie: ¡el socialismo, compañeros! Y contra los que nos quieran decir que el socialismo está muerto, tenemos que decirles que lo que está pasando en el mundo es que lo muerto es el capitalismo. Es el capitalismo el que no puede dar nada a la humanidad. Es el capitalismo que está destruyendo el planeta. Es el capitalismo el que provoca que haya cada vez más machismo, más muertes. Es el capitalismo el que provoca más hambre, miseria, guerras fratricidas, genocidios como el que estamos viendo nuevamente en el Medio Oriente. Pero ojo: en el corazón del capitalismo, en los Estados Unidos, empezó a surgir una corriente socialista. En la interna, incluso, del Partido Demócrata, un tipo que parecía un loco, que empezó a hablar de socialismo, casi le ganó la interna a Hillary Clinton. Y ustedes saben que todas las encuestas dicen que el único que le podía ganar al fascistoide de Trump no era Clinton, era Sanders, este tipo que hablaba de socialismo.

Fíjense ustedes, y nos quieren decir que el socialismo está muerto. ¡Lo que está muerto es el capitalismo! Se está derrumbando la Unión Europea. Eso es el resultado del voto del Brexit. La Unión Europea fue la construcción burguesa para matar la revolución después de la Segunda Guerra Mundial. En los Estados Unidos entró la lucha de clases. Hacía años que no había procesos de movilización. El capitalismo es el que está mal. Ahora bien: no se va a caer solo. Hace falta una fuerza social y organización política para tirarlo. Por eso nos ponemos contentos cuando hay mejores condiciones para construir una herramienta. Porque si hay mejores condiciones para que más compañeros entren a nuestra organización, quiere decir que estamos un pasito o dos más cerca de la perspectiva de la revolución y el socialismo.

Por eso pongámonos contentos y salgamos con fuerza a aprovechar la oportunidad extraordinaria que se vuelve a plantear. Estamos ante la oportunidad de volver a construir organizaciones fuertes. La izquierda es la única en este país que puede presentar un plan alternativo al del macrismo y el PJ. Todos ellos se juntan para defender la gobernabilidad porque todos defienden el único plan burgués posible que es el del ajuste, el de la miseria de cada vez más gente para que un pequeño grupo de familias viva mejor. Todos se juntan porque quieren garantizarse sus privilegios, y los privilegios de los burócratas sindicales y políticos que están ligados a la supervivencia del capitalismo. Saben que si crece la izquierda se acaban los privilegios. Por eso salgamos contentos de que hemos logrado unirnos con otras fuerzas. Pero sobre todo, porque se empiezan a abrir nuevamente condiciones para que hagamos algo grande, nuevo, de izquierda y socialista.

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