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14/10/10

Aunque falta un año para las elecciones presidenciales, la campaña electoral está a full. Esta es la razón, por ejemplo, del voto por el 82% móvil para las jubilaciones mínimas por parte de la oposición patronal en el Congreso. O del apoyo de un sector del kircherismo a la misma ley de protección de los glaciares que hace un tiempo fue vetada por Cristina Kirchner. Durante los próximos meses, veremos muchas volteretas por el estilo. También nos tendremos que acostumbrar a las peleas de telenovela que protagonizarán los viejos partidos patronales, que están en medio de internas para ver quiénes serán sus candidatos a presidente. En muchas provincias el calendario electoral comenzará en los primeros meses del próximo año, debido a que algunos gobernadores adelantan las elecciones provinciales para despegarse de sus propios candidatos a presidente. Y por la reaccionaria reforma política, gran parte de la izquierda y sectores de la centroizquierda se ven obligados a realizar una intensa y dificilisima campaña de afiliaciones para lograr presentarse.

Las próximas elecciones serán también una gran oportunidad para que surja algo completamente distinto y superador de lo existente. Surge un enorme espacio a la izquierda de los Kirchner y de toda la oposición de derecha. Lo que todavía no está suficientemente claro es si se logrará unir a las distintas expresiones necesarias para poner en pie una gran alternativa política, que podría lograr rápidamente peso electoral de masas, y una organización de miles y miles de militantes para disputar de igual a igual con los viejos partidos. O si nuevamente primarán las mezquindades que vienen impidiendo la unidad que se necesita.
El sector que tiene la mayor responsabilidad en abrirse a trabajar fraternalmente con otras corrientes para que todo esto sea posible es Proyecto Sur, ya que su referente, Pino Solanas, es el mejor ubicado para encabezar una alternativa nacional como la que hace falta. De ellos se necesita la mayor cuota de grandeza política. Otra corriente importante, con expresiones en varias provincias y peso en la CTA , es la que se referencia en Víctor De Genaro. Ellos también tienen una cuota de responsabilidad importante en que se avance unitariamente con Proyecto Sur y con aquellas expresiones de izquierda como la que nosotros representamos, ya que el otro componente esencial para la construcción de una herramienta que realmente se proponga transformar el país es la izquierda. Lamentablemente, y a diferencia de nuestro partido, otras corrientes de izquierda se autoexcluyen de todo tipo de unidad y cada día se vuelven más sectarias.

Estamos convencidos que de lograrse la unidad por la que venimos trabajando estaría planteado disputar el voto de millones de trabajadores y sectores populares y organizar a miles de activistas detrás de un proyecto como éste, ya que generaría una enorme expectativa y simpatía. El programa no tendría que ser un obstáculo, teniendo en cuenta que ya existe una serie de propuestas fundamentales en las que hay un gran acuerdo entre las distintas corrientes y no tendría que haber ningún obstáculo para que cada uno desarrolle por su lado aquellos puntos en los cuales no surja acuerdo por parte del resto.

Aunque para sumar a la mayor cantidad posible de fuerzas populares y de izquierda en un primer momento la forma organizativa mas adecuada podría ser la de un gran frente electoral, rápidamente estaría planteado avanzar -con todos aquellos que estuvieran de acuerdo- hacia formas superiores de organización. Una de ellas podría ser la de un gran movimiento con libertad de tendencias a su interior. En donde se diera cabida no solamente a los que adhieran a cada una de las tendencias existentes, sino también a los compañeros que quisieran organizarse de manera independiente de todas ellas. De surgir algo por el estilo estaría planteada la posibilidad de sostener un buen resultado electoral, y también la de comenzar a construir unitariamente una herramienta política que se postule en un periodo corto de tiempo para gobernar.

Por nuestra parte, haremos los mayores esfuerzos para que esta unidad que cada día hace más falta se concrete. Somos conscientes de que no depende solo de nuestra voluntad, sino de la del conjunto de las fuerzas involucradas en este proceso. Reconocemos que en los últimos tiempos se vienen dando una serie de hechos positivos que alientan la posibilidad de que la unidad finalmente se concrete. Pero también estamos persuadidos de que, al mismo tiempo, se ejercen presiones desde las más altas esferas del poder para que dicha unidad se frustre.

Para dar la pelea juntos, llamamos a todos aquellos honestos luchadores sindicales, barriales y juveniles que, al igual que nosotros, coinciden en lo importantisimo que seria poder avanzar unitariamente. Los llamamos a trabajar para que esta vez la unidad se pueda lograr.


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